¿Quién pone la marcha que falta? Por María Suárez

Son muchas las voces que se alzan pidiendo la vuelta al once de jugadores como Mossa o Diegui, la vuelta a las bandas profundas y abiertas. Incluso la puesta en marcha del plan C(antera) y la entrada en los planes del recién recuperado Viti o el resolutivo Steven. La muerte prematura del 4-2-3-1 a los pocos días de su alumbramiento. Y es que si nos dejaran, nos volveríamos locos todas las semanas. Los periodistas, los primeros. Sistema vs jugadores en forma. La encrucijada del entrenador, en este caso de Anquela, pasa por buscar el equilibrio correcto entre el dibujo y los nombres que lo conforman, que serán quienes lo hagan “bueno”. Pero, ¿quién pondrá la marcha que falta?.

Por un lado sería un caos cambiar de dibujo cada semana, cambiar el esquema cada vez que no sale, y el jienense, que ya lo ha hecho un par de veces, volverá a hacerlo si es necesario pero sólo tras comprobar a conciencia que no funciona, que no es la mejor opción. Y quizá al dibujo con mediapunta le queden vidas. Las mismas que tengan los hombres “de arriba”, los que Anquela llama “buenos”, para hacerlo brillar, para soltar la bola antes de perderla y para que el asedio sea en el área correcta. Para que los tres puntos caigan de nuestro lado.

Pero por otro resulta sangrante, sobre todo cuando analizamos a toro pasado y con lo ventajista de saber el resultado, girarse hacia el banco y ver en él a jugadores en estado de forma óptimo y con un rendimiento fuera de toda duda, como Mossa, mientras otros que pasan por horas bajas siguen acumulando minutos. Es difícil la disyuntiva de cambiar, de mejorar para no volver a perder, a la vez que respetas la base para no variarla demasiado en poco tiempo: y ese es el dilema de Anquela para la visita a Soria, apostar por la continuidad de un dibujo que aún manteniéndolo clama nombres nuevos. Frescura. Explosión. Esa marcha más.

El Valladolid sacó a relucir la inferioridad del Oviedo cuando no compite al 100%, sentencia más que repetida por la franca autocrítica que hay en el banquillo esta temporada, y ante el Numancia no estará Forlín para cortar de raíz la mayoría de los errores que asolan el área. Sobre todo ahora, que Folch ha tenido que agacharse a coger aire en un rincón y las ayudas son menos. Y es que el estado de forma del catalán es clave en el Oviedo de los “buenos”. El Oviedo es menos Oviedo sin su piedra angular -Mariga no bastó- y sin el trabajo en defensa al unísono -dos goles fueron demasiado-.

Anquela tendrá ahora que decidir cómo combina las virtudes que tiene sobre el césped con la energía y la eficiencia, con el motor necesario para que ningún otro barco te arrolle, dejándote noqueado en medio de la nada. Esa maquinaria que igual sale con hambre y oficio desde el banquillo. Soria pide cambios, pero también equilibrio. Habrá que ver cómo combinarlo. Aunque la clasificación ha dado margen, la cita ante el Numancia se antoja clave no sólo por los puntos, sino porque el “peor partido de la temporada en el Tartiere” sólo puede tener una respuesta: ser contundentes en Soria.

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